Vergüenza ¿Ajena?

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Primero, tengo que decir que el desborde de Maradona luego del partido me pareció feo, me dió pena por él, por no tener la capacidad de disfrutar mejor el desahogo. No me gustó tampoco eso de meter en el medio a las hijas. ¿Por qué exponerlas?
Segundo, los partidos por eliminatorias de Maradona como DT, han sido de los peores que recuerdo. Ahora bien, aun con todo eso, no creo que merezca ser despedido.
Tercero, espero que sean apercibidos todos los que tengan que ver con este exabrupto.
Pero la idea que resuena en el aire es eso de vergüenza ajena por esos modales de "negro villero".
Entonces, por eso, la gente que dice que Maradona no entiende lo que pasa en un partido de fútbol o que no sabe como planificarlo. ¿Es una broma? Maradona fue dirigido por Basile, Bilardo y Menotti. ¿Es posible que no haya aprendido nada? ¿Alguien como él que tenía ojos en las espaldas en la cancha, le endilgamos esa incapacidad? ¿Y los tantos años jugados en Europa? ¿Y los mundiales que tiene a cuestas?
También es importante recordar para los olvidadizos la cantidad de partidos oficiales que ha jugado la selección con Maradona como DT, no fueron 50: sino apenas ocho encuentros. Un poco apresurado me parece, para condenarlo con la virulencia con que buena parte del periodismo y de la sociedad lo hace.
Me niego a entrar en otra de las falsas disyuntivas que nos acechan: O tenés que defenestrar a Maradona (para demostrar que sos bien blanquito y educado), o bien tenés que ser un obsecuente de Diego, aplaudiendo cualquier cosa que hace (para hacer gala de una pseudo lealtad).
O para decirlo de otro modo, no es cuestión de estar con las estúpidas declaraciones de D'elía, intentando politizar el hecho, ni con la caterva de periodistas que se han unido en general alrededor de la estupidez como denominador común para fusilar a Maradona.
Nos escandalizamos por las expresiones de Diego, cuando su predecesor en el cargo (que dejó a la selección en un estado calamitoso) supo mostrar toda su intolerancia ante el periodista Román Iucht por sus críticas a la selección. Al poco tiempo Iucht no trabajaba más en TyC Sports. Y lo que pocos recuerdan es que Basile se negó a contestarle preguntas a ese periodista, algo que pese al insulto y el enojo sí hizo Maradona con Juan Carlos Passman.
Parece molestarnos terriblemente que Maradona sea un especie de rey dispuesto a sacrificar su corona.
Nos molesta que Maradona sufra como nosotros el partido. Nos molesta que sea calentón, que sea cambiante.
También bronca patológica de quienes han criticado el abrazo de Bilardo con Maradona. Realmente a veces me da miedo como se piensa en Argentina.
Sin justificar sus dichos, ¡cómo no tener tanta tensión contenida! Argentina eliminada hubiese significado más o menos que Maradona tenga que exiliarse e irse a vivir a Malasia, ni la corporación mediática ni buena parte de nuestra sociedad se lo hubieran perdonado.
Decimos que sus palabras son motivo de oprobio nacional. Cuando vergüenza deberían darnos los atentados no resueltos, los indultos, la corrupción, la miseria expresada por la gente que todos los días revuelve la basura en nuestras calles para subsistir.
Vergüenza debería darnos que muchos argentinos siguen odiando a los políticos no por sed de justicia, sino porque envidian su lugar de privilegio y porque en su lugar harían exactamente lo mismo.
Uno de los problemas que tenemos en Argentina es que nos preocupamos y alarmamos demasiado por los gestos, por los síntomas, y pasamos por alto las cuestiones de fondo.
Se trata del mismo raquitismo intelectual por el cual muchos creen que el gobierno de la Alianza fue malo porque De la Rúa no sabía el nombre de la (por entonces) esposa de Tinelli. Y no por su corrupción y las políticas de exclusión maquilladas con progresismo.
Utilizando la misma lógica mediática se pretende analizar la conducta de Maradona. Y de igual modo, se comparan incomprensiblemente las declaraciones de Juan Sebastián Verón con las de Maradona. Omitiendo los contextos distintos y no teniendo en cuenta además que Verón nació en una familia con mayores recursos de quien nació en nació en Villa Fiorito. Asimismo, podemos ver todos los días como personas con mejor instrucción se expresan igual o peor que el entrenador de la selección.
Es indignante que desde los medios la mismas personas que participan en propuestas televisivas, muchas veces sin importar los horarios,que en muchos casos tienen el objetivo predeterminado de embrutecer a la sociedad, ahora se rasguen las vestiduras por una expresión fuera lugar. Son el mismo tipo de gente que luego ve programas como el de Tinelli que alguna vez expuso a chicos que podrían ser sus hijos haciendo juegos eróticos delante de las cámaras.
Dan pena igualmente los periodistas que hoy quieren aparecer como mártires de Maradona. ¿Por qué no se van de corresponsales a Afganistán? O no, se los hago más doméstico: si quieren ser mártires, ¿por qué no enfrentaron o enfrentan a Grondona o a la maquinaria delictiva que gira en torno de las barras bravas? ¿O será que muchos en realidad forman parte de todo el circo?
Resulta increíble ver cuanta gente se ha convertido no solo en directores técnicos, lo cual forma parte del pintoresco folklore argentino, si no también en expertos en conducción de equipos y en psicología.
Todo eso me revuelve mucho más el estómago que las frases de Maradona.
Mucha de la gente que hoy se escandaliza por Diego, es la misma que en los años de Bielsa pedían su cabeza, pese a que el rosarino atendía las inquisiciones de la prensa con lenguaje cuidado y proverbial paciencia.
Es la idéntica idiotez periodística que no se preocupa por qué el fútbol está como está. Un poco por complicidad y otro poco porque se han acostumbrado a analizar la realidad como flashes de noticieros inconexos el uno con el otro.
La misma hipocresía criolla que ayer trataba a Verón de traidor, y hoy lo levanta como quien salva a Maradona del desastre, son quienes ayer no soportaban a Bielsa y hoy no ahorran elogios a la selección chilena.
Si hay algo que está bueno del fútbol es que es sumamente generoso. Deja que todos opinemos. No importa la clase social, color de piel, orientación política, ni el genero (creo) es un obstáculo para decir lo que se piensa. Y no solamente eso, sirve tanto para cuestiones de estado tales como encubrir el accionar de gobiernos de facto, y levantar cortinas de humo como políticas de vaciamiento por parte de gobiernos democráticos. O también como una fenomenal maquinaria para lavar dinero a escala mundial.
Pero no sólo eso, en países como el nuestro es usado por muchos de nosotros para tapar o hacernos olvidar de nuestras propias miserias y proyectarlas sobre un tercero.
¿De qué nos avergonzamos, no será en realidad de nosotros mismos?